Viernes, 22 Julio 2011 14:19

Reseña Histórica

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El General Justo José de Urquiza tuvo una clara visión de la incidencia de la educación como medio de progreso de un pueblo, la problemática educativa siempre estuvo presente entre sus grandes objetivo, hasta entonces existían en el país dos colegios secundarios dos colegios, el de Buenos Aires y el Monserrat en Córdoba.

General Justo José de Urquiza

El 22 de noviembre de 1848 inició sus actividades el Colegio de Estudios Preparatorios de Paraná, fue su rector Manuel M. Erausquin, ciertas disidencias con respecto a la construcción del edificio determinaron que el General Urquiza ordenara paralizar la obra. Los alumnos rindieron sus exámenes finales y pasaron al Colegio del Uruguay

Por entonces el gobernador entrerriano venía gestando su programa político que culminaría con la Organización Nacional. Uno de los medio para llevarla a cabo era la educación, formar una nueva generación de argentinos, educados para la vida en libertad y ser los apóstoles de la integridad nacional, los alumnos en las aulas del histórico colegio tomaron conciencia del papel que les estaba reservado en los destinos de nuestra patria.

El 28 de julio de 1849 dá comienzo a sus actividades el Colegio del Uruguay bajo la dirección de Lorenzo Jordana en una amplia casona dos cuadras al oeste del actual edificio mientras se iniciaban las obras de construcción del establecimiento. Por sus dimensiones podrían albergarse más de quinientos jóvenes que provenían de diversas provincias y de países limítrofes.

Desde sus inicios se aplicaron principios de la educación moderna como: gratuidad, obligatoriedad y popularidad, fueron los pilares que mantuvieron esta magna empresa.

La enseñanza era gratuita, se asistía a los alumnos con vestimenta, alojamiento, alimentos, materiales de estudio y asistencia médica. “La educación no presentará sacrificios para los padres” sostenía su fundador.

El interés por la permanencia de los alumnos en las aulas queda de manifiesto en la correspondencia mantenida entre Urquiza y los directivos. Sólo en tiempos de guerra se permitía la no concurrencia de los alumnos a clase.

Si la educación era factor de progreso debía llegar a todas las clases sociales, las becas de estudio permitieron el ingreso de los más humildes, el Colegio del Uruguay debía estar al servicio de la juventud argentina. El sentido nacional y popular fueron valores que se sostuvieron desde el Histórico.


LA IMPRENTA

Desde sus comienzos el colegio contó con una imprenta, estaba a cargo del librero y editor uruguayo Jaime Hernández, en ella se imprimieron textos de escuelas primarias y para los alumnos del establecimiento, los dos periódicos uruguayenses: "El Porvenir de Entre Ríos” y “La Regeneración”, papelería oficial del gobierno y folletos apoyando la campaña de Urquiza contra Rosas después del Pronunciamiento.


 PRIMEROS AÑOS

En 1851 el nuevo edificio fue habilitado parcialmente bajo la dirección del rector el Presbítero Manuel Erausquin.

El plan de estudios comprendía las asignaturas de: Latinead, Filosofía, Matemáticas, Francés, Inglés, Música Teneduría de Libros, Jurisprudencia, Teología y Cánones.

Los primeros pasos estaban dado para lo que más tarde sería la “Época de Oro” con el rectorado del Dr. Alberto Larroque.

Los alumnos vivieron intensamente los acontecimientos históricos que se venían sucediendo por aquellos días: el Pronunciamiento, la victoria de la batalla de Caseros, el Acuerdo de San Nicolás, la separación de la provincia de Buenos Aires la invasión a Entre Ríos y el ataque el 21 de noviembre de 1852 a Concepción del Uruguay -del cual fueron protagonistas-.

Por no estar de acuerdo con algunas cláusulas del Acuerdo de Gobernadores de San Nicolás de los Arroyos la provincia de Buenos Aires se separa del resto de la Confederación. Los jefes del Estado disidente trazaron un plan para evitar la reunión del Congreso General Constituyente en Santa Fe , deciden invadir esta provincia, pero primeramente lo harían con Entre Ríos.

El día 21 de noviembre de 1852 desde el mirador del colegio se avistó al invasor, se organizó la defensa de la ciudad bajo las órdenes del Comandante Ricardo López Jordán de la que también participaron alumnos y personal del establecimiento. Se seleccionaron 35 estudiantes de los cuales 18 fueron al mirador y el resto hacía fuego desde las ventanas del Gran Salón de Estudios. El enemigo fue rechazado, el congreso pudo seguir sesionando hasta darnos la tan ansiada Constitución.


ÉPOCA DE ORO

En el año 1854 se hace cargo del rectorado el Dr. Alberto Larroque, quien precisamente promovió una serie de importantes reformas en los planes de enseñanza, esto se trasluce en innumerables iniciativas que surgieron del pensamiento del maestro que abarcaron distintos aspectos del quehacer educativo, iniciándose así una etapa fecunda para el colegio, llevándolo al prestigio provincial y nacional que alcanzó en pocos años.

Dr. Alberto LarroqueLos alumnos ingresaban habiendo cursado las primeras letras, desde la edad de once años y terminaban el curso preparatorio a los diecisiete años.

Los planes de estudios preparatorios si bien tenían materias comunes, se orientaban en los años superiores hacia una carrera Literaria -antecedente del actual bachillerato o hacia una carrera de Comercio, garantizando esta última una salida laboral.

Se creó la Escuela de Derecho (como continuación de la Carrera Literaria) y más tarde la Sección Militar, dependiente del Ministerio de Guerra Y Marina. Esta última comprendía dos años de estudios, por la mañana los alumnos concurrían a clases normales y por la tarde realizaban la formación profesional.

Se incorporaron prestigiosos profesores como Alejo Peyret, Luis Lavergne, Alfredo Pasquier, Luis Grimaux, Alfredo Darquier,  Jorge Clark y Manuel Mallada entre otros. Dentro del cuerpo de docentes algunos eran de origen francés, emigrados políticos que debieron abandonar su patria ante el fracaso de instalar la República y el advenimiento del Imperio de Napoleón III. Trajeron su prédica republicana, sus ideales políticos sociales y sus conocimientos científicos a un país donde todo estaba por hacerse y las aulas del histórico que convirtieron en tribuna de sus pensamientos.

Se sumaron a la tarea docente jóvenes adelantados de la carera de Jurisprudencia como Martín Ruiz Moreno, Lino Churruarín y otros que se destacaron en distintos planos de la vida cultural argentina.

El resultado de lo aprendido en las aulas se volcaba a la comunidad a través de exámenes públicos, certámenes literarios, conferencias y conciertos.

Con la unificación de los programas de los colegios nacionales y la incorporación del Colegio del Uruguay a esta nueva estructura el Larroque presenta su renuncia indeclinable en 1864 y se traslada a Buenos Aires.

El Dr. Alberto Larroque, era de ideas republicanas, hijo mayor de una familia que pertenecía a la nobleza. Cuando falleció su padre le comunicaron que le correspondía ostentar el título de barón a lo que respondió: “La seule noblesse que j ‘accepte et que j ‘envie c’est la noblesse du coeur”, es decir “la única nobleza que yo acepto y deseo es la nobleza del corazón”


EL COLEGIO DESPUES DE LARROQUE

Al Dr. Larroque le sucedieron los rectores Juan D. Vico, Eugenio Mauguin y Storrow Higginson sucesivamente.

El 11 de abril de 1870 es asesinado el Gral Urquiza, el presidente Sarmiento decidió enviar loas tropas nacionales para sofocar la rebelión de Ricardo López Jordán, quién atacó la ciudad el 12 de julio de 1870, el ejército jordanista fue ganado terreno, el colegio quedó como último reducto de la resistencia.

Carlos Tomás Sourigues -docente del colegio- encargado de la defensa de la ciudad junto a grupo de alumnos se ubicó en el mirador, desde allí dirigía las operaciones hasta que una bala le atravesó el corazón provocándole la muerte, igual suerte corrieron varios alumnos cuyos nombres lamentablemente se ignoran y la resistencia sucumbió. La ciudad quedó en manos de los insurrectos , pero la llegada de refuerzos a las tropas nacionales hicieron que abandonaran la ciudad.

En 1871 se designó rector al Dr. Agustín Mariano Alió, debió afrontar la difícil etapa que sobrevino al asesinato del General Urquiza y el ataque jordanista a la ciudad.

En su gestión se reconstruyó el edificio deteriorado por las arremetidas de los revolucionarios y el paso del tiempo, se levantó la planta alta que abarcó todo el frente del establecimiento. Se remodelaron salas para nuevas instalaciones como el laboratorio de Química y la ampliación de la biblioteca.

Comenzaron a dictarse clases nocturnas de educación para adultos y se reabrió la Escuela de Derecho que había sido suprimida en 1858.

Con la renuncia presentada por el Dr. Alió en 1874 concluye una etapa más en la vida de institución que aunque difícil y problemática fue proficua en sus resultados.


PABLO LORENTZ

En el año 1875 fue designado profesor de Ciencias Naturales Pablo G. Lorentz quien además de la tarea docente se dedicó en vacaciones a realizar estudios de la flora y la fauna de la provincia, con estos objetos recogidos en sus excursiones y los adquiridos en el extranjero se formó el Museo de Historia Natural que hoy lleva su nombre.

Con Lorentz comenzaron los estudios sistemáticos de la vegetación de nuestro país, haciendo los primeros cuadros clasificatorios de la flora autóctona. Determinó una metodología de trabajo, como producto de su intensa labor han quedado sus herbarios conservados hoy en la Facultad de Ciencias de Córdoba y en el Museo de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.


LA FRATERNIDAD

Al hacerse cargo de la presidencia Nicolás Avellaneda (1874- 1880) el país atravesaba por una aguda crisis económica, se tomaron diversas medidas para hacer frente a la difícil situación como la reducción del gasto público.

La Fraternidad en sus comienzos...El Colegio del Uruguay mantenía el internado desde su fundación, los jóvenes eran becados por el gobierno nacional y provincial.

En 1875 se sugirió al rector que impulsara el externado, los alumnos recibirían sus becas pero para pagar un hotel o pensión fuera del colegio. Algunos optaron por este sistema, pero no llegó a generalizarse por demoras en los pagos.

Como el resto del país, Entre Ríos sufrió las consecuencias de la crisis, el gobierno provincial decidió cancelar a partir del 1 de enero de 1877 las becas para el Colegio del Uruguay.

Esta medida afectó a los habitantes de Concepción del Uruguay ya que jóvenes estudiantes de escasos recursos y otros que provenían de lugares lejanos les sería muy difícil continuar sus estudios.

La población se autoconvocó en asamblea el 14 de mayo de 1877 en el Teatro 1º de Mayo, la generosidad de los uruguayense y la unión que reinaba entre los jóvenes posibilitó la fundación de un internado, así surgió la Sociedad Educacionista “La Fraternidad”. Presidió la asamblea constitutiva Francisco Barroetaveña, fue elegido presidente de la Sociedad José Benjamín Zubiaur, estudiante de la Escuela de Derecho anexa al Colegio del Uruguay.

Se formaron diversas comisiones dedicadas a recaudar fondos, se vendieron acciones a un peso. Un grupo teatral de aficionados con sus representaciones también obtenía recursos El encargado de escribir una pequeña pieza fue Martiniano Leguizamón autor de “Los apuros de un sábado o Una visita sabatina”, que se llegó a representar en la ciudad vecina de Colón.

Pero la principal preocupación de la Sociedad era contar con un edificio propio, la municipalidad cedió el terreno, una manzana comprendida entre las calles 8 de junio, Posadas, Ugarteche y Erausquin. El 29 de Febrero de 1889 se colocó la piedra fundamental de “La Fraternidad” o simplemente “la Frater”, como cariñosamente se la llama

Como el número de internos creció se hizo necesario contar con un edificio más amplio, en 1913 se lo inauguró, aunque por varios años permaneció el frente sin revoque y la torre construida parcialmente.

Los reclamos de un futuro cada vez mas exigente llevó a sus autoridades a que emprendiesen nuevas e importantes realizaciones, como lo es la creación de una universidad privada que en la actualidad cuenta con varias facultades.

Un “sueño de niños, realidad de gigantes” como dice el viejo lema  fraternal fue lo que posibilitó el nacimiento de esta institución tan ligada al colegio y tan cara para los internos.
 

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